Seis minutos ausente.

Creo que fue Jacques Seguela, el autor del famoso libro “No le digas a mi madre que trabajo en publicidad, ella piensa que trabajo de pianista en un burdel”, quien dijo: “El exceso de publicidad mata la publicidad”.  A la hora de desarrollar una campaña publicitaria se concibe un concepto creativo y se realizan las diferentes piezas. El planificador, a través del estudio de medios, se encarga de la selección de los soportes y de llevar a cada uno de ellos el número de inserciones y de emisiones previstas. Centrándonos, por ejemplo, en televisión, lo que se le escapa a la agencia es el número de anuncios que el canal tiene previsto que aparezcan en una franja horaria concreta .

Como telespectador te sientas ante la pantalla a ver una película y, cuando menos te conviene a ti, te interrumpen y aparece el  mensaje: “Volvemos en seis minutos”. O lo que es lo mismo, una invitación para que hagas lo que quieras menos estar atento a la pantalla. Dieciocho anuncios de repente. Ni uno ni dos: ¡dieciocho! Esta saturación de mensajes uno detrás de otro  lo que consigue es atontar, porque la realidad demuestra que recuerdas alguno  pero casi nunca retienes la marca. Esto es habitual. Y el que lo logra suele ser por la insistencia. Así que si no te gusta lo que ves, te levantas y aprovechas para hacer algo mejor.

Y volviendo a la cita inicial acerca del exceso de publicidad, el exagerado incremento de emisiones en televisión es el camino ideal para dañarlos o, lo peor de todo, matarlos rápidamente.


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2 responses to this post.

  1. Hola, Esteban, no soy de ver muchos anuncios , pero si es verdad que cuando decides ver un programa interesante y mejor estás cogiendo el hilo, te cortan para darnos un bombardeo publicitario , unos mejores que otros ,en realidad, a veces ves algunos que te parecen ridículos y lo mejor!! es que te aburres tanto de esperar , que decides dejar lo que estabas viendo porque te estás poniendo nerviosa, en realidad te saturan tanto , que la mayoría de veces el consumidor va al establecimiento a comprar ése artículo que vio en televisión y lo único que recuerda
    es el color de la caja y los objetivos del producto , todo menos el nombre .

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    • Es cierto, Eloisa. Creo que tu comentario es generalizado. No solo te interrumpen, sino que es tanta la cantidad de mensajes uno detrás de otro, que algunas veces te cansas y terminas por dejar de ver la película. Esto no es un problema de la publicidad en sí, sino de los espacios que los cargan con excesivos anuncios.

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