Creatividad, mediocridad y canarismo


El cartel del dromedario no siempre ha estado presente en los estudios por los que he pasado. No todos los gerentes te permitían colgarlo. Me he preocupado de que en el departamento creativo siempre se asumiera el mensaje que en su día Carlos Rolando y Daniel Melgarejo plasmaron tan acertadamente. Su función: “difundir el buen diseño”. Pero no todos lo entienden así. Dentro de las propias agencias, el criterio comercial siempre difiere de la visión creativa. Y, además, me voy más lejos. No solo concebir un diseño con una estética acorde a los planteamientos que un determinado producto o marca reclaman. También los copys deben estar imbuidos de esa particular diferencia que va a personalizar el mensaje.

Yo viví una etapa donde un director creativo con el que trabajé resolvía casi todos los titulares prácticamente de la misma forma. Empleaba  un artículo y un adjetivo en singular: “el mejor”. Y también en plural: “los mejores”. Después le añadía el producto: un coche, una vivienda, un viaje etc.  Y todo sonaba de la misma forma. Sin diferenciar. Y lo peor de todo, sin personalizar. Lo curioso es que por entonces muchas agencias optaban por soluciones extremadamente simples, amparándose en la claridad del mensaje, para facilitar su comprensión por parte del público. “La gente no es tan lista”, me dijo en una ocasión  el director de una agencia. Evidentemente, esto también es un ejemplo de dromedario. Y además, de los buenos. De los que hay que evitar para no caer en la mediocridad.

Pero el auténtico peligro está en los comités. Yo lo he vivido. Aquellos cuya potestad les da la posibilidad de opinar y sugerir, conscientes de que su aportación contribuirá a mejorar el resultado final del trabajo. “Añádele esta curva” “¿Y una raya por aquí?” “No, no, ese titular no, éste nos gusta más”. He oído de todo. Infinidad de opiniones para deformar y destrozar un diseño o una campaña sin respeto alguno por el trabajo profesional realizado. El concepto, siempre, lo dejan en un segundo plano. Para seguir con el ejemplo del galgo, en la ilustración de este post les dejo un bardino. El noble perro de presa de las Islas Canarias, como lo puede ser  cualquier otro, de otra raza,  al otro lado del mundo. Incluyo algunos ejemplos como fuente de inspiración para los comités, por si les falta imaginación y no saben como denigrar la imagen de una buena propuesta.

Fuente: indexbook.com

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2 responses to this post.

  1. Me gustó tu adaptación del dromedario al “presa Canario”, estas situaciones de los “Comités de Expertos” como todos sabemos son tan habituales que hasta nos hemos resignado a ello. Pero no, no debemos resignarnos y hay que ser persistente en reivindicar el trabajo bien hecho y hecho con “fundamento” -sin salirnos de los fundamentos de la campaña planteada- porque una buena campaña siempre dará más réditos comerciales y de imagen de marca que una mediocre. Porque pensar que lo “comercial” no es compatible con una buena creatividad es de…. mejor me ahorro el calificativo!, yo opino que es todo lo contrario. Y los comités deberían dejar de infravalorar la cultura general y el sentido de la estética y el buen gusto del cuidadano de a pié…

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    • Gracias, Tina. Velar por el correcto proceso del trabajo es una tarea en la que nos involucramos todos. O al menos así debe ser. Y además, ser conscientes de formamos parte de un proceso. La desacertada opinión de alguien puede inclinar la balanza hacia un lado u otro.

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