La mujer… ¡a la cocina!

Hace años tuve la oportunidad de participar en una campaña que tenía por objetivo mentalizar acerca del papel que ocupaba la mujer en nuestra sociedad. La posibilidad de acceder a todas aquellas profesiones que deseara, porque la discriminación no existía. La mayoría de ellas ya se habían integrado en el ejército y  las Fuerzas de Seguridad del Estado. Pilotaban aviones o dirigían el tráfico pero, curiosamente, no había ninguna chef. Sí, yo fui el primer sorprendido. No entendía cómo es que aún no existía una mujer que fuese un referente  en la cocina, cuando los machistas se han encargado de menospreciar su dignidad apelando siempre a ese lugar de la casa del cual nunca tenían que haber salido.

Sorprendentemente, la cocina elitista sigue siendo un área de dominio de las figuras masculinas. “Este espacio sigue estando vetado para la mujer”, me transmitió la responsable de comunicación de la campaña. En todos los terrenos profesionales y laborales  los obstáculos ya habían desaparecido, exceptuando en el selectivo mundo gastronómico de los hombres, claramente vetado para el otro sexo.

Si pensamos en estrellas Michelín y en restaurantes exclusivos, nos vienen a la mente nombres masculinos, ninguno de una mujer. Seguro que las hay, con un nivel de exigencia profesional muy por encima de lo normal, con total seguridad, pero con la indiferencia de una gran mayoría de varones que las tienen relegadas al anonimato.

 Fuente: http://www.venyve.com/media/9000839/mujer%20chef.jpg

 

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2 responses to this post.

  1. Posted by MONICA JARQUE BONDI on julio 23, 2012 at 9:16 am

    Buenos días, me he detenido a leer este artículo, y me ha resultado realmente increíble, porque es cierto, algo tan “femenino” como es encontrar a una mujer batallando en la cocina de una casa, dispuesta a utilizar sus dos brazos como si fuese un auténtico robot, capaz de vigilar el asado, trufar un pavo, dorar unas patatas fritas, y saltear unos ajos para la verdura, mientras se cuecen unos spaguettis al dente y aun así tener ya previsto los diferentes tipos de fruta que combinará para realizar la macedonia del postre… sí, esa mujer que es capaz de abrir la nevera y en un vistazo general darle la oportunidad a su familia de disfrutar de un gran plato, siempre preocupada por la ingesta de la proporción adecuada de frutas, verduras y proteínas, siempre controlando la grasa, el azúcar en exceso, haciendo cálculos mentales dignos de una heroína de las matemáticas mientras espera en la cola de la carnicería; y confeccionando los menús para su casa con suma diligencia y rapidez, a veces en el cuarto de hora que le queda libre para ella… esté donde esté; sí, esa mujer que toda la vida ha entrado obligada siempre y sin ser cuestionada a resolver los asuntos de alimentación de su familia; la que sin estudiar dietética ni nutrición, sabe tanto como un médico, y se cuida de administrar el tipo de dieta adecuada a cada uno de los miembros del hogar, sí señor, depende de su dolencia, la dieta líquida, la dieta blanda, la dieta rica en celulosa y fibra, la dieta rica en proteínas e hidratos para los deportistas… esa que cuando está en el autobús o leyendo una revista en la peluquería, siempre tiene afinado el oído, para captar cualquier receta o sugerencia, a la que sacará seguro, todo el partido posible.

    Me encanta que a la mujer se la tome tanto en consideración, y todavía hoy, en el siglo XXI, ésta sea tratada como una auténtica inepta en casi todo; menos sueldo, mucho más trabajo y responsabilidad, menos credibilidad, mayor formación…
    Está bien que el estirado de Ferrán Adrià crea que ha inventado la bomba atómica utilizando el nitrógeno en su cocina flambeando huevos, pero hace muchos años, tanto en América del Norte como en París, los huevos siempre se han flambeado en las cocinas, dirigidas por mujeres; se hacían exquisiteces de todo tipo, repostería fina, e incluso se trabajaba la propia pasta, en los hogares italianos, nada industrial, y las madres de los miembros de la mafia, que seguramente eran todos muy buenos gourmets, servían platos tradicionales de la cocina italiana hechos a mano, artesanos, después de muchos años llevando las riendas de los fogones, y transmitidas las recetas de generación en generación; si ahora por el hecho de que los galardonados Arguiñano, Arzak, o Adrià creemos que la cocina de lujo y las exquisiteces son territorio masculino, estamos cediendo una de las parcelas más nuestras, de todas las mujeres, transmitidas de generación en generación y dando la oportunidad de que nos excluyan de algo que siempre nos ha distinguido a nosotras, precisamente, el estar entre fogones, con delantal blanco y las manos enharinadas, el ser capaces de organizar una cena para invitados selectos, con los mejores productos del mercado, disponer la mesa, servir nosotras mismas las exquisiteces que nos llevan horas de nuestra vida en la cocina, y además, prepararnos para estar bellas y presentables antes de que lleguen los invitados.
    No permitamos que para variar sean ellos quienes pongan la guinda al pavo, que en el fondo hemos estado horneando durante muchas horas nosotras… que no lo trinchen ellos, que no lo toquen… hemos de recuperar el puesto de mejores en la cocina, porque en el fondo… en qué no brillamos las mujeres? somos mejores y más brillantes en todo! el gran placer de un hombre es arrebatarle un título a una mujer.
    La diferencia es que si el título se lo ha de ganar ella, es a base de un pulso con un sinfín de hombres que la juzgarán y criticarán duramente; y muy por el contrario, el hombre que desee un título, solamente ha de pagarlo; ya se encargará el resto del mundo de idolatrarlo sea o no competente…
    Mientras el machismo sea el gobernante absoluto en nuestra sociedad, y nosotras lo permitamos, siempre ellos destacarán por algo que en el fondo hemos comenzado nosotras, y la gloria, seguirá teniendo nombre de varón… así que yo animo a las grandes cocineras a que comiencen a demostrar quién reina realmente entre fogones.
    Os reto a todas!! Ya Elena Arguiñano y Alejandra Vallejo-Nájera junto con la hija del afamado chef Arzak son parte de una lista de mejores chef… y son mujeres! Olé por su mérito! Chicas, seguid, no dejéis de cocinar un segundo… se trata de seducir al mundo con vuestros platos, un mundo en el que no siempre todo ha de quedar relegado a los santos varones… que vuelvan a los talleres a mancharse las manos con las máquinas de aceite, o a las imprentas… nosotras hemos de seguir manchándolas de harina, huevo, y pan rallado!

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    • Gracias, Mónica. Salvo algunas excepciones, desgraciadamente la mujer en este terreno aún sigue estando vetada. Es muy difícil la que sobresale y triunfa. Parece que la élite masculina sigue acaparando el esplendor y el triunfo como chef, mientras la mujer queda relegada a la cocina para ejercer como cocinera.

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