La luz es una excelente profesora de fotografía

 

Muchas películas españolas de los años cincuenta y sesenta se caracterizaron por la baja calidad de su iluminación.  Tampoco se libraron algunas americanas de esas décadas. Una dirección de fotografía totalmente ignorada o desatendida. Recuerdo una sobre la Guerra de la Independencia Española, que cronológicamente sucedía en el año 1808. Y la luz que inundaba los interiores, en aquellas escenas que transcurrían por el día, se suponía que era la que provenía del sol. Lo curioso era comprobar cómo los objetos proyectaban dos sombras a la vez, como si existieran dos soles, debido a la mala colocación de los focos.  Era un freno a la credibilidad. Por muy buena que fuera la interpretación de los actores, perdía realismo. Resultaba artificial.

En otra ocasión, supervisando la  producción de un spot, un director de fotografía me dijo que una buena iluminación consistía  en que ésta pasara completamente desapercibida. Que no se notara que existía. Si persigues transmitir la máxima naturalidad posible y quieres crear una atmósfera determinada, porque de eso se trata, hay que sacarle el máximo partido al potencial que la luz te ofrece. Mi primera gran sorpresa en una producción audiovisual fue comprobar cómo la combinación de  iluminación y filtros de gelatina  hicieron posible por cromatismo que una cartulina gris  se convirtiera en una  lámina metálica

Desde el punto de vista fotográfico la luz es una excelente profesora. Aunque no te lo propongas  siempre va a estar presente en tus imágenes y aprenderás de ella. Cada toma tiene su momento y su hora. Quieras o no te envuelve.  Lo interesante sería ir mucho más lejos, hacer que esa presencia natural se convierta en protagonismo. Que la luz se utilice como un elemento expresivo y transmita por deseo  de su autor la emoción que requiere un tema concreto. Y ahí está el reto. En saber sacarle partido para convertirla en un vehículo de comunicación que refuerce el trabajo que estás realizando. Eso es posible, existen muchos ejemplos.

Ignoro cuál es el análisis documental en torno a esta   imagen de W. Eugene Smith, ni el contexto social y económico que envolvía  la sociedad de la que era parte el autor. Pero está claro que la sencillez del tema, con los elementos justos y el fuerte protagonismo de su mensaje visual a través de la luz, provoca cierta angustia. Transcurridos los años la foto sigue estando vigente y despierta mucha incertidumbre. Ante  los duros momentos que vivimos, puede evocar perfectamente el deseo por salir de la crisis.

Origen de la fotografía: http://nolostwitches.blogspot.com.es/2010/06/w-eugene-smith-photographer-1918-1978.html

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6 responses to this post.

  1. Desde niña he sido una fan incondicional de Hitchcock y nada más comenzar a leer el post, donde haces referencia al cine y a la luz, me han invadido escenas estelares de sus películas, en las que utilizaba la luz de una forma magistral para contar sus historias y crear emociones. Hitchcock da un simbolismo al efecto que consigue con la luz en relación con el suspense. Cuando todo se torna oscuro hace que nos encojamos en el sillón porque es la aproximación al suspense, mientras que utiliza la claridad para darnos un respiro y avisarnos de que todo ha pasado. Comparto la idea de que tanto en cine como en fotografía, dominar el mundo de las luces y las sombras, como bien dices Esteban, es un reto bien difícil de conseguir, pero si lo conseguimos tendremos una pieza fundamental para conseguir una comunicación eficaz, porque es entonces cuando podremos crear emociones. Felicidades por el post, ¡me ha encantado!

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    • Gracias, Maine. La luz es un auténtico lenguaje. Hay que manejarlo bien, para sacarle el máximo partido. Siguiendo con otro ejemplo cinematográfico, me viene a la memoria Drácula, de Coppola, donde el particular juego de la luz hacía que la sombra del protagonista cobrara vida y se moviera independientemente del cuerpo. Un recurso muy original con efectos de iluminación muy acertados.

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  2. Posted by MONICA JARQUE BONDI on septiembre 7, 2012 at 11:38 am

    Es realmente un tema apasionante el que tratas en este post, Esteban, dado que siempre ha sido y será una de las características más poderosas en la fotografía y en el cine, pues logra inducir a la mente y al cuerpo a un estado de vigilia, de alerta, de espera, de serenidad, de optimismo, de calma, o incluso de pánico, suspense, y crear un alto nivel de expectación en torno a ella.
    La luz marca los estados anímicos, y la falta de ella puede influir en el ser humano a niveles insospechados, causando verdaderos impactos psicológicos hasta el punto de poder llevar a depresiones, como es el caso de los habitantes de lugares en los que las horas de luz apenas equivalen a un diez por ciento diario, en territorios como Finlandia, o Islandia, y se ha comprobado que muchos de los habitantes padecen trastornos de tipo depresivo.
    A nosotros, privilegiados habitantes de estas Islas Afortunadas en las que las horas de luminosidad equivalen a un 85% diario, ni se nos ocurre pensar en ello, pero estoy segura de que no soportaríamos invertir este porcentaje y vivir en un mundo oscuro, tras conocer la incesante luz que tanta vida nos trae.
    En el cine, me apasiona el efecto que logran muchos directores españoles en películas como “El Orfanato” de Amenábar, quien tiene verdadera pasión por despertar ese suspense tan al estilo de A. Hitchcock, creando escenarios en los que las luces y sombras juegan un papel casi impactante, llevando al espectador al mismísimo umbral del pánico, y causando un incesante devenir de pulsaciones cardíacas en aumento… o las geniales escenas de la película “El laberinto del fauno”, muy tenebrosa a la vez que mágica, recreando un sinfín de angustiosas y geniales emociones para un espectador que puede mostrarse ávido de experiencias diferentes o totalmente abducido por el mundo casi imaginario y paralelo a una realidad fría como lo es la dura etapa que refleja.
    En concreto, la imagen de tu post es una alegoría mental a la búsqueda de un sueño, o quizás el hallazgo de una luz al final del túnel, algo que a todos nos ocupa, la sensación de poder caminar hacia la luz, el final de una etapa difícil, el hallazgo de un mundo distinto, siempre mejor, dentro del que vivimos ya, el fin de la crisis, etc… pueden ser tantas las sensaciones que se obtienen con la apasionante aparición de ésta, como ojos capacitados para interpretarla… y en oposición a ella, siempre la oscuridad, el fondo perfecto sobre el que resaltar algo tan maravilloso y brillante, el mismísimo fondo que elige la noche para conceder protagonismo a cada una de las estrellas que deciden aparecer por el firmamento.

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  3. Posted by MONICA on septiembre 14, 2012 at 1:25 pm

    Bueno, seguiré esperando pacientemente a ver si el autor de este post se digna a contestar… no decaigo,

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    • Gracias, Mónica. Es curioso lo que comentas acerca del efecto que produce la luz en el organismo, y cómo afecta al comportamiento del ser humano. En estas islas las horas de sol son muy abundantes, se dan unas condiciones similares a las del Caribe. Probablemete seamos muy afortunados si nos comparamos con otros destinos del norte de Europea. Y sí, claro que condiciona nuestro estado de ánimo. Por eso, jugar con ella para captar al máximo todo su potencial y canalizarlo posteriormente, a través de una buena toma o de una secuencia de imágenes, es esencial a la hora de fotografiar.

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    • Lo siento. Me despisté con la respuesta. Pido disculpas.

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