El anuncio del presidente: de papel protagonista a papel higiénico

 

Siempre me han llamado la atención las campañas que tienen como protagonistas a personajes de la vida política internacional. Los mensajes suelen ser reivindicadores , de fuerte contenido social, y muchos de estos políticos no salen bien parados: el desaparecido líder norcoreano Kim Jong-il, el ruso Putin o George Bush, por ejemplo.

Y entiendo que aquí nadie pide permiso a la hora de elegir las imágenes, porque saben  de antemano que no obtendrán la oportuna autorización. Y pongo un ejemplo que viví personalmente. Una conocida marca vaquera que se introdujo en Canarias con tiendas propias  nos pidió una campaña rompedora con una imagen poco común. Y elegimos la foto de Ronald Reagan, caracterizado como un joven cowboy, desenfundando su pistola al más puro estilo de los western, acompañado de un copy donde sus  pantalones vaqueros no salían bien parados. Cuando le dijimos a la empresa de archivo fotográfico el uso que le íbamos a dar, es decir, como icono para el lanzamiento de las tiendas, se negaron. Nos dijeron que nos pusiéramos en contacto con la familia Reagan, para contarles su uso y que ellos decidieran. La verdad es que este presidente  nunca tuvo mucho carisma ni credibilidad y por eso nos gustó.  Sobre todo después de hacer comentarios como éste : “Con Rambo hemos ganado la Guerra de Vietnam”. ¿De verdad se lo creyó o nos tomó por tontos? Y propició que todos se fijaran aún más en el protagonista de la película.  Pude comprobar durante el conflicto de Bosnia a través de las imágenes de televisión, cómo infinidad de soldados descerebrados portaban una indumentaria que imitaba el vestuario de John Rambo, como si el conflicto bélico quedara rebajado a la altura de la  película  que nos vendieron en su momento.  Al final cambiamos de concepto – como es lógico – , no quedó más remedio.

Pero esta campaña de Bush, que no está firmada por Greenpeace, Amnistía Internacional o una ONG reivindicadora, es eminentemente comercial; concretamente de reciclado de papel.  Y a mí particularmente me gusta por su atrevimiento y porque se apoya en la realidad de un mandato caracterizado por la prepotencia y la falsedad.  Y me pregunto: ¿se podría hacer esta campaña con alguno de nuestros políticos? ¿Está blindada su imagen? Tal y como estamos viendo el desmedido comportamiento de la policía con los ciudadanos en este mes de septiembre, en la concentración del 25 S ante el Congreso en Madrid , la verdad es que el color de sus uniformes ya no se sabe si es azul, negro o más bien de un nostálgico gris. Si tuviéramos la oportunidad, estoy seguro que todos tenemos en mente a nuestro particular personaje para ilustrar la portada de este libro.

 

Origen de la imagen: ONE SHOW Advertising. Vol. 32

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4 responses to this post.

  1. Posted by MONICA on septiembre 28, 2012 at 8:51 am

    Buenos días Esteban, he disfrutado mucho leyendo este post que acabas de publicar, y sinceramente, en un momento en el que la política vive horas bajas, y la credibilidad de los políticos en nuestro país está tan sumamente perdida, por no decir absolutamente, a mi juicio, un post de este calibre, es algo que viene como anillo al dedo, y que realmente debería de utilizarse como protesta social, y moral, porque lejos de desempeñar un papel que podría calificarse como detestable, no solamente han terminado arruinando la economía de un país, sinó algo muchísimo más grave, como se trata de la moral de sus ciudadanos, personas honradas que han dejado sus presentes y futuros en sus manos… para ver como no existe ni un atisbo de la inteligencia y el respeto con los que de antemano y a nuestro parecer, ellos siempre contaban.
    Ahora viene el segundo aspecto que planteas: estoy segura de que en este país, para comenzar, nadie tiene huevos (expresión adecuada dado el caso que vivimos, indignante por otra parte y no se trata solamente de lo vivido el pasado 25 S ni ayer), sino lo que venimos viviendo y sufriendo de unos años a esta parte, pues eso, que considero que en este país no hay lo que tiene que haber a la hora de expresar púbicamente un mensaje del tipo que sea, y menos utilizando una imagen pública, como hacen los americanos.
    Tenemos mucho, muchísimo que decir, pero no somos lo agresivos que deberíamos ni en materia publicitaria, ni en la vida, y así nos va… tenemos lo que nos merecemos, y mientras no cambiemos nuestro modo de abordar nuestros derechos legítimos, seremos vistos como el rebaño del mundo… y eso, jamás podrá ser dignamente objeto de publicidad, sinó de vergüenza.
    Hemos confundido desde pequeños el síntoma con la causa. El síntoma que padecemos, la indiferencia; la causa: el miedo inculcado desde nuestros propios hogares y el miedo inculcado desde los gobiernos a todo el rebaño de ciudadanos que son una masa ignorante y que sin serlo, al no expresarse, son tratados como tales, obteniendo algo directamente proporcional a su esfuerzo por desligarse de ese yugo moral, algo que como resultado nos viene a ubicar en el lugar que ahora desempeñamos todos… simples ciudadanos que asienten y no se defienden de nada, simples rebaños que aceptan una muerte vulgar en un matadero común… cómo vamos a hacer publicidad a destajo, agresiva y sincera, si nos da miedo quitarnos la careta de felicidad hipócrita que llevamos justo ahora, que se nos desmorona el país y ni siquiera reaccionamos contra el sistema como deberíamos? es genial saber que América se atreve a reciclar un libro del presidente para convertirlo en algo útil, para variar…tomemos nota y comenzamos a ser útiles y pensar, para variar…

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  2. Buenos días Esteban. Como bien habrás podido experimentar en tus años de creativo, sabrás que la censura en nuestra profesión (la del diseñador también, por supuesto), está a la orden del día a muchos niveles. Estamos expuestos a otro tipo de censura de un perfil aún más bajo, y es el “no me gusta”, “no lo veo”, “al cliente no le vá a gustar”. La censura que puede “ofender” o “desprestigiar a alguien” podría llegar a entenderla, aunque dudo mucho que en un país como España se pueda lanzar una campaña de este tipo. Sin embargo, la censura subjetiva del “no me gusta” por que sí, me da nauseas.

    En este país necesitamos gente con una mentalidad más abierta, de eso no me cabe duda.

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    • Gracias por tu comentario, Ricardo. Efectivamente, esa particular censura a la que estamos sometidos en nuestra actividad creativa, en el día a día, ya no sorprende a nadie de la profesión. La injerencia cada vez es mayor – con o sin conocimiento de causa – por parte de aquellos que, sin criterio o con él, se erigen por encima creyendo tener razón siempre. Y con respecto a la mentalidad más abierta que citas, estoy de acuerdo contigo. Hay mensajes que aún siendo comerciales pueden mover voluntades. Y si fuesen realizados aquí, mejor.

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