“El placer está en Victoria”

 

Es conocido por todos el contenido sexuado y sensual de muchas campañas publicitarias. Solo hay que ver los spots de perfumes, por ejemplo, para ratificarlo. En el contexto social que vivimos en nuestra particular cultura, esta forma de vender emociones con muchas dosis de  erotismo ya no sorprende a nadie, pienso yo. Es más, creo que el perfume se ha posicionado como un gran instrumento de seducción para quienes desean atraer o ser atraídos y así lo refuerza la publicidad.

Como dije, hablo de nuestro particular momento histórico. ¿Pero qué sucedió anteriormente? ¿Se jugó abiertamente con la sensualidad? Creo que sí. Hubo una campaña a finales de los ochenta que me sorprendió. No era de perfumes ni de lencería femenina. Dos productos rápidamente asociados al sexo. Era de puros, concretamente de la marca Victoria. La protagonista fue la actriz española Victoria Vera y el titular de las piezas gráficas decía: “El placer está en Victoria”. El anunciante, Cigarcanaria, lanzó al mercado cajetillas de pequeños habanos utilizando como icono su imagen.  La actriz proyectaba mucha sensualidad. El copy decía: “Victoria, sabor grande a medida de sus deseos […] Disfrute. El placer está en Victoria”.

El doble sentido del mensaje era obvio. Encajaba con su personalidad controvertida. Ignoro si las ventas aumentaron o no. La cuestión es que la acción rompió los convencionalismos de entonces por su provocador mensaje.  La “musa de la Transición”, tal y como se le conocía, respiraba pura sensualidad y el mensaje no pasó desapercibido. Hoy son tantos los productos que explotan esta  característica que sus contenidos se diluyen.  Ya no son tan rompedores.

 La foto de Helmut Newton me atrae por la insinuación  que proyecta. Lo que connota está abierto a la subjetividad de cada uno. Y lo que denota es  evidente. El particular ángulo que eligió el autor, la disposición de las piernas, la carga fetichista del calzado, la dureza de la luz y la dirección del coche.  Me bastan estos argumentos. La imagen es sumamente atractiva y propicia la creación de  titulares versátiles,  provocadores o contradictorios. No sé si en lugar del coche podría estar una Barbie o un muñeco de Lego,  la cuestión es que la foto no pasa inadvertida. El placer también está muy presente al igual que en la marca de puros, aunque en esta última campaña se centró en un rostro. Los recursos para la provocación  siempre serán interesantes para diferenciarse ante  tanta proliferación de anuncios en un mercado cada vez más saturado.

Origen de la imagen: http://elenakondratieva.blogspot.com.es

Autor: Helmut Newton

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2 responses to this post.

  1. Utilizar la provocación como estrategia publiciaria es un recurso muy habitual para muchas marcas; muchas de ellas, por cierto, muy conocidas y parece que no les va tan mal. No hace tanto, por ejemplo, del polémico anuncio de Loewe 2012. Una acción de este tipo da mucho que hablar, la marca en cuestión está en boca de todos y no, precisamente, para hablar bien de ella, por lo que se puede tachar de un terrible error que ha cometido la marca. Pero no es así, todo está estratégicamente planeado y la marca busca de esta manera, justo esas reacciones que ha provocado en el público. Aún así, en mi opinión, es un tema controvertido y deja en el aire muchas preguntas: ¿Es apta para todo tipo de marcas o sólo algunas pueden permitírselo? ¿Es mejor que hablen mal de una marca, a que no hablen? ¿La provocación es un buen recurso o es un error que se acabará pagando?… Enhorabuena por el post Esteban, es un tema muy interesante, y la foto de Helmut Newton, espectacular.

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    • Gracias por tu comentario, Maine. Planteas preguntas interesantes. Con respecto a la primera, pienso que no es terreno para todas, sobre todo si su público objetivo no está abierto a determinados códigos de comunicación. Hablar mal de una marca tiene sus consecuencias, hoy más con el poder de las redes sociales. No obstante casi todas han superado m omentos malos creando acciones paralelas tendentes a subsanar los errores. Y con respecto a tu tercera pregunta, yo soy de los que creen en la investigación comercial como camino orientativo para emprender una acción determinada. Si una dinámica de grupo me descarta la vía de la provocación, sería un riesgo no tener en cuenta las consideraciones del público y lanzar una campaña totalmente en contra de su criterio.

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