Escribimos con imágenes

 

La escritura electrónica tiene su lado positivo. Con el tiempo no sería de extrañar que la RAE termine por incorporar a su Ortografía básica determinados signos a los que se les ha dado un nuevo uso. Signos que, combinados entre si, se transforman en grafismos y adquieren un poder de comunicación implícito porque son auténticas imágenes: el punto, la coma, el paréntesis, etc. Hoy es una costumbre muy extendida asociada a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.  Iconos que vienen a reforzar visualmente y con mucha simplicidad el mensaje escrito. Es una posibilidad a contemplar por los académicos. Por ejemplo, los dos puntos y el paréntesis en versión positiva y también en negativa.  Y todas las combinaciones imaginables que se puedan llevar a cabo. No sé cuál es el origen pero la costumbre está cada vez  más arraigada. Una moda que parte de Internet y que tiene su máximo exponente en el uso rentable del móvil a la hora de enviar mensajes. Abreviar como norma para ahorrar. Si es cierto que en los noventa, antes del masivo auge de esta  telefonía, el diseño gráfico ya se había nutrido del abecedario para crear grafismos construidos con signos ortográficos.

Tarde o temprano los hábitos terminarán condicionando la escritura. Este pequeño relato es un recorrido por el abecedario, las marcas, las abreviaturas excesivas y el camino que nos lleva hasta Internet con todo lo que tiene de bueno y también de malo:

 

COMO SI SE LO EXPLICARAS A UN NIÑO (II)

El abecedario es como una gran ciudad con su centro y extrarradio. Allí se ubican las letras ocupando un lugar concreto. La eme y la eñe en el medio. La a al principio y la zeta al final. Todas han tenido contacto entre sí en muchas ocasiones. Las relaciones son más que evidentes. Y hay uniones que perduran en el tiempo. Por ejemplo, la be, la eme y las siamesas uve doble: BMW. Estas tres siempre están rodando, con muchos caballos de potencia . Y otras, en cambio, se combinan de tal forma que pasan más tiempo en el aire, a muchos metros de altura.

Por ejemplo, la ka, la ele y la gemela de la eme anterior: KLM. La ka no se conforma solo con ostentar esta representación, también suele compartir momentos positivos con la o, por ejemplo, cuando se combinan así: ok . Pero como saben que a este tamaño pasarían más desapercibidas, prefieren estar en mayúsculas: OK. Y manteniendo un orden, porque, de lo contrario, el significado no sería el mismo: KO. Otras se unen con fines más oscuros, como la ce, la i y la a, también en mayúsculas, buscando protagonismo: CIA. Hay para todos los gustos.

Con la escritura electrónica, las letras suelen ser más expresivas. Se valen de otros símbolos. Algo impensable hace unos años. Cuando están de buen humor lo manifiestan: 🙂 Y cuando están de muy buen humor son más efusivas.  Si algo les parece mal, lo expresan: 😦 Son cosas de minúsculas o mayúsculas. Las primeras son pequeñas, infantiles, como la “b chica”. Y luego hay letras adultas que llegan muy lejos. Tienen grandes objetivos empresariales . Se unen ocho y hacen un descubrimiento: INTERNET. Y se lo pasan la mar de bien navegando.

Pero, claro, si una de ellas falta al trabajo no es lo mismo: INTRNET. Y si otra coge una baja , se complica la lectura: INTRNT. Y si otra se va en Semana Santa, porque las vacaciones son sagradas: INTRN. Se va perdiendo la legibilidad.Y después, ¿cuál será el siguiente paso?

Fuente: Escuela Canaria de Creación Literaria. Curso de redacción publicitaria.

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8 responses to this post.

  1. Sta klaro, l signte paso s skribir d puta pena komo ms sobrinos kon tanta red social. Salu2.

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    • Gracias, Ricardo. Lo ideal sería que eso no sucediera y se tome conciencia de los perjuicios que acarrea el mal uso de la lengua. Que el siguiente paso realmente fuera positivo y concienciador.

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  2. INNNNNTEERRRRRRNÉEEEEEEEEEE….!, que dijo enjuto!

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  3. El uso de los emoticonos como sistema de comunicación se ha convertido en un idioma universal, a pesar de las barreras lingüisticas y complementa nuestra comunicación mediante texto, porque sustituye el tono de voz, la expresión de la cara o los gestos que dan sentido a lo que queremos transmitir; sin ellos, en ocasiones, se podría malinterpretar lo que pretendemos decir y es una forma de evitar malentendidos al no captar la intención del emisor del mensaje, cuando por ejemplo, queremos expresar ironía o sarcasmos. Sin embargo opino que, en ocasiones se abusa del uso de los emoticones en los mensajes, hasta el punto de llegar a dificultar su lectura; no digamos, si además se usan emoticones que tienen animación; en estos casos incluso puede llegar a ser mareante. Los dos puntos y el paréntesis iniciales han cambiado tanto, que en ocasiones llegan a no ser simplemente las expresiones de emociones, sino que sustituyen a las palabras. Cuando estos iconos ocupan el lugar de las sílabas de palabras hacen imposible, a veces, la lectura, porque lo que vemos son iconos en lugar de sílabas y lo que hacemos no es otra cosa que mutilar las palabras. Por lo tanto, en mi opinión, emoticonos, sí, pero en su justa medida.
    Para finalizar, decirte Esteban, que me he divertido haciendo tu recorrido por el abecedario. Muy bueno, esperemos que el siguiente paso sea hacia adelante. ¡Enhorabuena!

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    • Gracias, Maine. La proliferación de signos ortográficos y emoticones contaminan cada vez más la escritura. Prácticamente la representación de un icono equivaldría a la eliminación de cuatro o más palabras. Parece que se persigue simplificar el texto por pura comodidad. Las conversaciones de muchos adolescentes a través de WhatsApp dan prueba de ello. Pura ausencia de tildes, extrañas abreviaturas y muchos símbolos con el único propósito de rellenar la conversación.

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  4. Esteban , es cierto que cada vez nos comemos más ortografía, debido a las nuevas tecnologías , la gente joven pues no te digo nada , cuando lees esos mensajes , me viene a la mente la antigua educación en el colegio, nos hacían repetir y copiar una hoja entera para que no se nos olvidase la corrección y eso hoy en día está caducado parece ser.

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    • Gracias por intervenir, Eloisa. Estamos adoptando una serie de costumbres, sobre todo los jóvenes , como bien dices, que a la larga provocarán algún daño irreversible a la lengua. O por el contrario, terminaremos asumiendo parte de esa particular forma de expresarse por no decir que toda.

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