Archive for 12 junio 2013

Retrato de una vida vacía

The Outskirts of Guatemala City, Guatemala,  1978

Esta fotografía me sedujo. La vista se me fue rápidamente al rostro de la mujer. Me atrajo como un imán. No sé si se debió al punctum* que citan los teóricos  o a uno de ellos – porque hay más de uno – pero a mí me da igual. El margen derecho de la imagen parece un lienzo, una representación de la desesperanza con su marco incluido. De autor anónimo, probablemente, pero todos sabemos que el artífice de esta realidad social está en algún despacho haciendo grandes esfuerzos por asfaltar caminos, crear escuelas y mejorar las condiciones de vida de sus congéneres. Y en el intento lleva toda su carrera política. ¡Menuda hipocresía! Este político ha creado su gran obra, ha plasmado magistralmente la resignación. Una porción de mísera realidad que se expone primero a los ojos del fotógrafo y, después,  a los nuestros. Y cada uno ve lo que quiere ver. Una ventana cargada de amargura o un momento de la existencia del ser humano en el que no hay ningún espacio para  las sonrisas. Hace tiempo que desaparecieron y ya es demasiado tarde para cambiar el destino.

Y al otro lado, como si de una imagen adosada se tratara, una sonrisa muy viva está a punto de escapar. Y lo hace por una esquina. Rápidamente, al margen de la tristeza que se respira desde la ventana. Las manzanas caramelizadas meten prisa. Los niños siempre serán niños, aunque muchos crecen antes de tiempo asumiendo desde los 8 o 9 años unas responsabilidades que son propias de adultos. Trabajan en lugar de aprender o aprenden a trabajar, según se mire. Y se hacen mayores en sus pequeños cuerpos y sus ilusiones envejecen rápidamente. Y entonces cuando menos lo esperan se darán cuenta de que también están a un paso de la resignación. Y ya será tarde porque el ciclo no se detiene. Ojalá que el rostro de esta niña no sea una imagen más que protagonice otro retrato de una vida vacía.

(*) “El punctum es cuando nuestros ojos no miran apaciblemente la realidad de la fotogrqfía sino que logran ver su desdoblamiento. Aquella otra presencia que habita en ellas”. Roland Barthes.

Origen de la imagen: http://fotojournalismus.tumblr.com/post/19072293768/guatemala-1978-credit-sebastiao-salgado

Autor: Sebastiao Salgado

 

¿Qué es eso de la reputación de la marca?

 

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El término reputación asociado a una marca no es interpretado igual por todos. Se suele confundir con el posicionamiento. Muchos empresarios no la tienen en cuenta a la hora de lanzarse al mercado. Contemplar una estrategia que marque las bases de una sólida trayectoria parece que no va con todas las empresas. Muchos creen que el histórico o la filosofía en torno a la marca  se va construyendo por sí misma con el paso del tiempo. Se decide poco a poco. Lo importante es tener una identidad atractiva . Un logo llamativo y anuncios que impacten, creen muchos. “Porque la estrategia solo se la pueden permitir las grandes empresas y con mucho presupuesto”. Eso fue lo que me dijo en una ocasión el gerente de una mediana empresa para quien la reputación era algo secundario. Lo importante eran las ventas. Parece que la improvisación sigue siendo el recurso habitual a la hora de planificar a medio plazo, independientemente del tamaño del establecimiento. Recomiendo la lectura del libro de Joan Costa, La imagen global , publicado en 1987, donde por entonces el autor ya dejaba muy claro lo importante que era cuidar todos los aspectos en torno a la imagen de la empresa. Ciencia ficción por aquellos años para muchos. Una realidad hoy, que  esos mismos incrédulos siguen pasando por alto.

Me consta que este blog lo siguen personas ajenas a la profesión, me refiero a que no trabajan en publicidad. Por eso voy a poner un ejemplo cercano para que ellos tengan claro el concepto de reputación. Las marcas no solo son los logotipos con las percepciones psicológicas que evocan en torno al producto o servicio que representan. Las personas también somos marcas con nombre y apellidos. Tenemos nuestra particular forma de comportamiento y nos juzgan por eso. Y en torno a ese comportamiento e interacción social y profesional con los demás nos ganamos una reputación buena o mala. Por ejemplo, el juez Baltasar Garzón que ha tenido una trayectoria que no ha pasado desapercibida para nadie,  muy presente siempre en los medios de comunicación por sus espectaculares intervenciones, tiene en juego su reputación. Según sacó a relucir en su libro el histórico diputado socialista Alfonso Guerra, pretendió cobrar en negro una cantidad económica del Partido Socialista. Es decir, quiso engañar a Hacienda. Esa misma afirmación la corrobora Rafael Vera, el que fuera Director General de la Seguridad del Estado, encarcelado por el caso GAL. Y viniendo de este último, que para muchos goza de una gran credibilidad, esa es una seria mancha en la reputación del juez.

Así que aclarado esto, me voy a centrar en dos grandes empresas muy cercanas a todos que han originado sendos casos de mala reputación que las hicieron desaparecer. Una fue la que protagonizó Opening,  uno de los mayores centros de enseñanza de inglés en España, repartidos por todo el territorio nacional. Y la otra  Forum Filatélico. En ambos casos ni la identidad corporativa, ni la seriedad proyectada a través de sus anuncios, ni la aparente solvencia que ambas transmitían en sus respectivos mercados hacía suponer que la mayoría de los clientes que confiaron en ellas iban a perder su dinero. Lo que viene a demostrar que, independientemente de la proyección de una excelente imagen a la que han contribuido estrategas de marketing, creativos, directores de arte, productores audiovisuales y fotógrafos, la reputación ganada día a día y año tras año de nada  sirve si la mala gestión o la estafa acaban  con la confianza que los clientes han depositado en esas entidades.

 

Origen de la imagen:

http://personillacruelydespiadada.blogspot.com.es/2008/08/jolly-rogers.html